Baño de bosque en El Espinar en otoño

El otoño llega al pinar de El Espinar sin avisar y sin ceremonia, una tarde cualquiera en que la luz entra más baja entre los troncos y se queda tumbada sobre la tierra un rato más largo del que se quedaba en agosto, cuando apenas se la veía, y los pinos, que han visto pasar más otoños de los que nadie ha contado, siguen verdes con la paciencia de quien nunca ha tenido nada que demostrar.

Los pinos de La Forestal conservan su verde durante todo el año, y por eso quien llega buscando hojas anaranjadas se encuentra con una humedad que sube de la tierra tras las primeras lluvias y que trae el olor de las setas asomando bajo las agujas, y con un silencio que en verano ya era hondo y ahora se vuelve casi líquido, de esos que se pueden beber despacio.

Gotas de humedad en las acículas del pinar de El Espinar en otoño

Los hayedos de la Sierra Norte se encienden de rojo y de oro en estas semanas y se llenan de gente a las once de la mañana, y está bien que así sea, porque merecen ser vistos. El pinar de El Espinar ofrece una estación más callada, y en sus caminos, que en verano reciben a más gente, es fácil recorrer largos tramos entre troncos de corteza rojiza sin cruzarse con nadie.

El otoño también tiene su ritual en Japón

En Japón el shinrin-yoku se practica durante todo el año, casi siempre entre cedros y cipreses, y su práctica no depende de que el bosque cambie de color. Puedes leer cómo nació y qué se sabe de él en qué es el baño de bosque. Al otoño japonés le pertenece otra costumbre mucho más antigua, el momijigari, que consiste en salir a mirar cómo los arces se vuelven rojos y que tiene su propia historia de siglos, distinta de la del baño de bosque aunque nazca del mismo impulso de ir al encuentro del bosque cuando la estación cambia.

En El Espinar no hay arces que se enciendan, y aun así el otoño se anuncia aquí a su manera, con la luz acortándose cada semana y la tierra oliendo a lluvia reciente, mientras el pinar sigue exactamente donde estaba.

Un bosque a cincuenta minutos de Madrid

Quien vive en Madrid tiene este pinar más cerca de lo que suele imaginar, a cincuenta minutos y a 1.200 metros de altitud, en la sierra de Guadarrama. Si todavía te preguntas qué es un baño de bosque y dónde se hace, esta guía de baños de bosque cerca de Madrid está escrita para ti.

Cómo es una sesión en otoño

Las sesiones duran dos horas y se hacen en grupos pequeños, de un máximo de quince personas, los sábados y los domingos, con la posibilidad de otros días si lo pides. La aportación es consciente, de modo que decides tú lo que la sesión ha significado para ti. Si es tu primera vez, cómo es un baño de bosque para quien nunca ha venido lo cuenta con calma, y si quieres saber cómo vive este pinar una tarde excepcional, está el post del eclipse de agosto.

Escríbeme si quieres reservar plaza en una de las sesiones de otoño en el pinar.

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